Bazán

Como el emperador de Alemania Rodolfo II pidiera en cierta ocasión un retrato a don Alvaro de Bazán éste se lo envió, pintado por Felipe Liaño, acompañado de un folleto escrito por el auditor de su Armada Mosquera de Figueroa, que en su preámbulo decía:

Este capitán que veis cubierto de resplandecientes armas grabadas de oro, que con sólo el rostro y cabeza descubierta manifiesta las dotes de naturaleza, bienes y riquezas de ánima, de cuerpo y fortuna, dotado de gentil disposición, proporción y simetría de miembros, con aire y desenvoltura de severo y grave semblante, la frente levantada, lisa y clara, que manifiesta magnanimidad, y con los ojos representa cuidadosa consideración y buen acogimiento, y en la forma de la barba, templadamente cubierta y rala, se nos pinta una efigie de Marte o de los que nacen en su constelación. Y por ventura esta imagen del Dios de las batallas, que celebró tanto la vana antigüedad, bajad los ojos al pecho generoso yveéis la consagrada insignia del glorioso Apóstol... Sabed que éste es Don Alvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz.

J.F.G.

(De la R.G.M. de mayo de 1973)