Valor

Esta cualidad de los conquistadores españoles nadie la puede negar. He aquí un buen botón de muestra que se refiere a un ataque por sorpresa en un numeroso grupo de indios hizo a Hernando de Soto en 1541:

El gobernador, que por hallarse aprecibido para semajantes rebatos, dormía siempre en calzas y jubón, salió a caballo a los enemigos primero que algún otro caballero de los suyos y por la priesa que los enemigos traían no había podido tomar otras armas defensivas, sino una celada y un sayo [...]. Con estas armas y su lanza y adarga salió el gobernador solo contra tanta multitud de enemigos, porque nunca les supo temer.

Ante tanto arrojo y bravura no es extraño que, en otra ocasión, en Mobila le sacaran del sayo más de veinte flechas ue llevaba clavadas.

P.C.

(De la R.G.M. de mayo de 1973)